Temporada de ballenas y gastronomía en Puerto Madryn
Además del interés que genera el avistaje de estos gigantes del mar, la ciudad chubutense tiene otros atractivos para atraer a los turistas desde el paladar.

Antes o después de embarcarse para visitar a los grandes colosos del océano, en medio del city tour, de regreso de Punta Tombo, o en cualquier momento de las vacaciones en Puerto Madryn, la mejor gastronomía espera. En esta nota presentamos un recorrido por los platos que no se pueden dejar de probar, los lugares a visitar y los imperdibles del día y la noche.

Mariscos por doquier
La Península Valdés no sólo atrae a ballenas, orcas y la mayor diversidad de fauna marítima de la región, sino también a los mejores mariscos del hemisferio sur. Además de exquisitos mejillones y langostinos, preciadas almejas blancas, vieiras y cholgas, en estas latitudes también se consigue la preciada almeja navaja y la exclusiva almeja panopea. Joya de la corona, además de que no hay noticias de ella en ningún otro lugar del planeta, la panopea es un producto ciento por ciento premium: pescadores artesanales las obtienen, de a una y a mano, buceando a 20 metros de profundidad.
Mucho más sencillo, por suerte, resulta encontrarlas servidas en un restaurante. Más chicos, más grandes, más o menos gourmet, en casi todos se puede encontrar gastronomía de mar. Pero si de imperdibles se trata, Cantina El Náutico y La Taska Beltza son dos clásicos históricos del rubro y tienen una amplísima carta para todos los gustos. Con menos historia pero mucha tradición y oficio, Mariscos del Atlántico es una cita obligada de los amantes de los sabores de mar. Atendida por Luis Di Francesco y su familia, pescadores artesanales, ofrecen las picadas de mariscos más completas y frescas de la zona. Una experiencia distinta ofrece Los Colonos, una marisquería con forma de barco, ubicada a 100 metros del mar.

Cordero patagónico, un clásico de clásicos
Plato emblemático de la Patagonia, el cordero pelea el primer lugar en las cartas madrynenses con los mariscos. Para disfrutarlo nada mejor que hacerse una escapada a alguna estancia. En Península Valdés, el establecimiento La Elvira ofrece el típico cordero al asador en un marco de paz y naturaleza inigualables, con una vista privilegiada de la Caleta Valdés y toda su fauna, para disfrutar de uno o varios días. Otra opción es San Guillermo, más cerca de la ciudad, que propone un tentador día de campo: recepción con mate y tortas fritas, cordero al asador al mediodía y pañuelitos de membrillo de postre.
En la ciudad también hay varia alternativas para probar el cordero. Sólo se trata de encontrar la versión que más guste: a las brasas en Parrilla Estela, otro de los restó históricos de Madryn, y con un toque gourmet, en El almendro o en Mar y meseta.

Siguiendo la ruta galesa
La cocina puede ser una manera muy interesante de adentrarse en la cultura de un pueblo y la historia de un lugar. Y mucho más si esa gastronomía es, literalmente, una delicia. Ir en busca del pasado chubutense nos conduce inevitablemente por el camino de los galeses, los fundadores de Puerto Madryn y de las principales ciudades de esta provincia. Y siguiéndolos a ellos se llega a Gaiman, a sólo 75 km, un pueblo patagónico de cuento en el que el espíritu galés sigue tan vivo como hace más de un siglo, cuando desembarcaron los primeros colonos. Hoy sus herederos honran el legado de los antepasados todas las tardes con la tradicional ceremonia del té. Hay seis casas donde degustar el clásico pan con mantenca, scones, torta de crema y, por supuesto, la infaltable galesa: Ty Nain, Ty Gwyn, Plas y Coed, Gaiman, Ty Cymraeg y Ty Te Caerdydd.

Con vista al mar
Puerto Madryn es el lugar indicado para comer mientras se escucha el sonido de las olas y el viento al otro lado de la ventana de un restaurante, sumado al privilegio que regala la naturaleza de ser una platea para el espectáculo de las ballenas. Hay opciones de todos los niveles y gustos. Varios hoteles estratégicamente ubicados sobre la playa tienen restaurantes exquisitos: Rayentray, el único 5 estrellas de la ciudad, el Australis Yene hue con vista al Muelle de los Cruceros y el Restaurante Vesta, en el sitio histórico de Punta Cuevas. También los balnearios ofrecen buena gastronomía mirando el Mar Argentino: Vernardino, Yoaquina, Méditarraneo, Sotavento y Las Dunas, todos con una carta súper variada, que incluye pastas, carnes y pescados.

A puertas cerradas

Un nuevo concepto en restaurantes acaba de desembarcar en las costas madrynenses de la mano del reconocido chef Gustavo Rapretti. Como su nombre lo anuncia, En los fuegos de mi casa invita a experimentar una manera novedosa de salir a cenar: a puertas cerradas. Súper exclusivo, el lugar tiene una capacidad limitada de 15 cubiertos –que puede llegar hasta 20 como máximo- y la idea es que el comensal se sienta como si lo invitaran a comer a una casa. Con el plus de un arte culinario sublime. Lo de los fuegos también tiene su explicación: hay cocina en horno a leña, al asador o en hornallas. El ambiente es muy íntimo, ideal para una cena relajada con amigos pero también para pasar un momento romántico en pareja. Nada de niños jugando ni mozos entre las mesas. Y la carta es imperdible de principio a fin, con versiones gourmet de los platos clásicos: pescados, mariscos, pastas y, por supuesto, cordero patagónico. ¿Una distinción más? Se puede pedir que el cordero se prepare a la vista y recibir una clase de cocina del chef.

Entre copas
Sobre el mar, el Hotel Boutique Territorio tiene una de las cavas más selectas de la estepa patagónica, con etiquetas de las mejores bodegas boutique del país. Además, el ambiente de tranquilidad es ideal para disfrutar un momento de relax con una buena copa de vino. Igual de privilegiado en su vista a la playa, el restaurante Plácido posee una vinoteca más que interesante para maridar su exquista carta, que incluye carnes, pescados, mariscos y pastas: una selección de 14 bodegas de Mendoza, Salta y Río Negro. ¡Y atención los enófilos! Bien vale la pena una visita a El descorche, un hallazgo absoluto en vinotecas. Propiedad del sommelier Paul Giles, promotor del evento Patagonia Beber Divino, es un reducto súper exclusivo, con una selección inigualable de vinos de exportación y producciones limitadas.

Observatorio Punta Flecha: naturaleza en todo su esplendor

A unos 15 Kms. de la Ciudad de Puerto Madryn, el lugar dispone de información, hidrófono, binoculares y todos los condimentos necesarios para que turistas y ciudadanos disfruten a pleno de esta espectacular porción representativa del ecosis-tema costero patagónico.

Un singular refugio reposa sobre una elevación de 21 metros sobre el nivel del mar, rodeada por las playas «Las Canteras» y «El Doradillo»: es Observatorio de Ballenas Franca Punta Flecha. Un enclave único en la costa patagónica con una perspectiva sin igual sobre las aguas calmas del Golfo Nuevo, una de las áreas de mayor concentración de ballenas francas (Eubalaena australis) en el mundo.

Estas ballenas que todos los años se acercan a estas tranquilas aguas para reproducir y enseñar a sus crías los primeros pasos de vida, se pueden avistar desde Punta Flecha sin alterar su comportamiento ni impactar sobre su ambiente. Además el lugar, dispone de personal de la Fundación Patagonia Natural para atender a los visitantes y brindar información, folletería, binoculares para ver de cerca las especies de flora y fauna del lugar, cartelería informativa, hidrofono para escuchar en vivo y en directo todos los sonidos que se esconden debajo del mar, incluidos los de las ballenas.

En conclusión, Punta Flecha se convierte en el paseo obligado de todos los turistas y ciudadanos interesados en conocer y aprender no sólo de la vida de las ballenas, sino del ecosistema costero en su conjunto. El personal de Patagonia Natural que trabaja en Punta Flecha, sitio administrado por dicha ONG, señaló que “si bien aún no hay registros científicos de la cantidad de ballenas franca presentes en esta temporada, se han contado más de 100 ejemplares de ballenas franca en un radio de 9 millas naúticas”.

Para agregar, se puede decir que en esta temporada ya se han observado dos ballenatos albinos y grupos de cópula, como también, la siempre presente fauna silvestre del lugar como aves marinas y terrestres.

Este maravilloso lugar es administrado desde 1999 por la Fundación Patagonia Natural. Esta ONG facilita el espacio en forma gratuita a residentes y turistas atraídos por las ballenas y deseosos de recibir información e interpretar lo que contemplan. El Observatorio Punta Flecha también sirve de base operativa para investigadores de distintas disciplinas, interesados en estudiar las ballenas en su estado natural, o bien el uso del entorno por parte de los visitantes.

Por último, se informa que el lugar permanecerá abierto al público durante toda la temporada, entre los meses de junio y noviembre en el horario de 9 a 18 hs.